¿CÓMO AFECTA EL CAMBIO DE ESTACIÓN A NUESTRO ESTADO DE ÁNIMO?

El trastorno afectivo-emocional se da debido a la reducción de horas de luz, produciendo desánimo, melancolía, fatiga y agotamiento. 

 

“Me siento mareada, como si mi mente estuviese en muchos sitios y en ninguna parte. No tengo ganas de hacer nada, ni siento que nada de lo que pudiese hacer o pasar me haga feliz, ni me haga ilusión. Hago las cosas por inercia, no se que me pasa, tengo miedo de que esta situación se pueda agravar y mi salud mental se vea afectada” Estas son las palabras de una de nuestras pacientes, palabras y sentimientos que no varían mucho de otros con testimonios semejantes.

 

Son palabras con un aire triste, sin embargo hemos de preguntarnos ¿Hablamos de depresión? No, en absoluto. Nos encontramos ante un cambio de estación y por ende, de temperatura, una combinación de múltiples factores que nuestra mente no es capaz de interpretar a nivel consciente, por tanto, este sentimiento de apatía en muchos casos se relaciona con los cambios ambientales que nuestro cuerpo detecta y a forma de defenderlo se va adaptando poco a poco a ellos. Por tanto, debemos aprender a detectar nuestros sentimientos y emociones cuando transcurran por un proceso de cambio estacional y es la misma estación produce este cambio transitorio.

 

Es importante conocer nuestras emociones, nuestros puntos fuertes y débiles, aquello que nos pueda afectar más, detectarlo y superarlo. Está claro que cierta situación puede afectar más a una persona que a otra, dado que cada uno de nosotros parte de unas experiencias distintas, por ello no debemos sentirnos mal por mostrar sentimientos hacia ciertas situaciones, el problema es cuando este cambio que se produce de forma natural por el cambio de estación se junta con otros cambios.

 

Septiembre es el nuevo año nuevo, tras verano, muchos debemos enfrentarnos a una nueva realidad, a nuevos proyectos (o al menos se intenta) como también ser la mejor versión de nosotros mismos. Este año nos está costando un poquito más, dado que nos encontramos una nueva realidad dada tras la pandemia, ahora es cuando realizamos la suma de factores y el resultado es una realidad que nos cuesta entender a nivel racional mientras que nuestro organismo se está adaptando al propio cambio de estación.

 

Con la reciente entrada de octubre y con el inminente cambio de hora al que nos tenemos que volver a adaptar, de nuevo nuestro organismo se ocupará de hacerlo más fácil, sin embargo a nivel anímico notaremos algunos cambios.

 

En primer lugar las horas de luz bajan, lo que en cierto modo nos produce cierta sensación de relajación, sin embargo notaremos cierta sensación de tristeza y melancolía. Sensaciones que son propias del cambio horario, por lo que debemos identificarlas y no preocuparnos.

 

Otra situación que se da es que tal vez tengamos menos energía y por ende menos ganas de hacer cosas, como de establecer relaciones sociales. También dormiremos más dado que hace más frío.

 

Este fenómeno se conoce como estado afectivo emocional y se da cuando se reducen las horas de luz, pero también cuando aumentan ya que nuestras emociones deben adaptarse al cambio, a cada persona le afectará de una manera distinta, y más si tenemos algún problema externo, relaciones afectivas, trabajo o cualquier cosa que nos afecte más de lo habitual.

 

¿Qué podemos hacer?

 

  1. Consultar con un experto, debemos aprovechar este vaivén emocional para efectuar un cambio en nosotros y conseguir ser la mejor versión de nosotros mismos. En Instituto Somos como especialistas en psicología os escucharemos y os daremos una serie de pautas con el fin de conseguir este cambio.
  2. Rutina. En cuanto a la alimentación, es importante comer sano, ya que la alimentación es una parte fundamental en nuestro estado de ánimo.
  3. Ejercicio. El deporte crea serotonina, igual que el sol, por lo que o bien podemos salir a pasear como mínimo unos veinte minutos al día o bien apuntarnos a un gimnasio y elegir la actividad que más nos guste.

 

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