Terapias psicológicas para adultos en Valencia: guía completa

Navegar por los desafíos de la vida adulta, como el estrés laboral, los cambios vitales, las crisis de pareja o la ansiedad, puede ser un camino complejo. A menudo, buscar apoyo profesional a través de las terapias psicológicas para adultos se convierte en un paso crucial para recuperar el equilibrio y el bienestar emocional. En la vibrante ciudad de Valencia, la oferta de profesionales y enfoques terapéuticos es amplia y variada, lo que puede generar dudas sobre cuál es la opción más adecuada para cada persona. Esta guía completa está diseñada para iluminar ese camino, explorando los tipos de psicología para adultos en Valencia más comunes y ayudarte a entender cómo funcionan para que puedas tomar una decisión informada sobre tu salud mental. Desde los enfoques más estructurados y prácticos hasta las terapias que profundizan en el subconsciente, cada método ofrece un conjunto único de herramientas y perspectivas. El objetivo no es solo resolver los problemas actuales, sino también dotarte de las habilidades necesarias para afrontar futuros retos con mayor resiliencia y autoconocimiento. Acompáñanos en este recorrido para descubrir la riqueza de la psicoterapia disponible en tu ciudad. Terapia cognitivo-conductual (TCC) La Terapia Cognitivo-Conductual (TCC) es, sin duda, uno de los enfoques más populares y científicamente validados en el mundo de la psicología. Su premisa fundamental es que nuestros pensamientos, sentimientos y comportamientos están interconectados y se influyen mutuamente. En lugar de centrarse en eventos pasados, la TCC se enfoca en el “aquí y ahora”, identificando patrones de pensamiento negativos o distorsionados que contribuyen a la ansiedad, la depresión o el estrés. Un terapeuta cognitivo-conductual trabajará contigo de manera activa y colaborativa. Por ejemplo, si una persona sufre de ansiedad social, podría tener el pensamiento recurrente: “Voy a decir algo estúpido y los demás se reirán de mí.” Este pensamiento genera un sentimiento de miedo intenso y un comportamiento de evitación (no ir a eventos sociales). El objetivo de la TCC es desarmar este ciclo, cuestionando el pensamiento (“¿Es realmente probable que eso ocurra? ¿Y si lo hace, es tan terrible como parece?”), enseñando técnicas de relajación para manejar la emoción del miedo y exponiendo gradualmente a la persona a situaciones sociales para cambiar su comportamiento. Las principales características de la TCC incluyen: Orientación a objetivos: Las sesiones son estructuradas y se centran en metas específicas y medibles. Foco en el presente: Aunque se reconocen las influencias del pasado, la intervención se centra en los problemas actuales. Práctica y tareas: El paciente recibe “tareas” para practicar las habilidades aprendidas entre sesiones, lo que facilita la generalización de los resultados a la vida cotidiana. Debido a su naturaleza práctica y su demostrada eficacia, la TCC es el tratamiento de elección para una amplia gama de trastornos, incluyendo la depresión, los trastornos de ansiedad (como el trastorno de pánico y la fobia social), el Trastorno Obsesivo-Compulsivo (TOC) y los problemas de ira. Hipnosis y técnicas integrativas Mientras que la TCC se enfoca en el nivel consciente de la mente, la hipnosis clínica y otras técnicas integrativas exploran el poder del subconsciente. Contrario a la imagen del espectáculo, la hipnosis terapéutica es un estado de atención focalizada y relajación profunda que permite un mayor acceso a la mente subconsciente. En este estado, la mente está más receptiva a sugerencias positivas y a la reformulación de patrones de pensamiento y emocionales arraigados. Un profesional como una psicóloga de hipnosis en Valencia utiliza este estado para ayudar a los pacientes a liberarse de miedos, traumas o hábitos no deseados que residen en el subconsciente. Por ejemplo, si la ansiedad tiene su origen en una experiencia traumática de la infancia, la hipnosis puede ayudar a la persona a revisitar esa memoria de una manera segura y controlada para cambiar la respuesta emocional asociada a ella. La hipnoterapia es especialmente eficaz para problemas como el estrés crónico, los ataques de pánico, las fobias, los trastornos de sueño y el control del dolor, a menudo logrando resultados que otros enfoques no alcanzan con la misma rapidez. Las técnicas integrativas representan una evolución en la terapia, combinando elementos de diferentes enfoques para crear un tratamiento personalizado. Un terapeuta integrativo no se adhiere rígidamente a una sola escuela, sino que extrae lo mejor de cada una, como la TCC para la gestión de pensamientos, la hipnosis para el trabajo a nivel subconsciente, y la psicología humanista para el desarrollo personal. Este enfoque holístico reconoce la complejidad del ser humano y se adapta a las necesidades únicas de cada cliente, asegurando un camino de sanación más completo y a medida. Terapia individual vs terapia de grupo Una de las primeras decisiones que te enfrentarás al buscar apoyo psicológico es si optar por la terapia individual o la terapia de grupo. Ambas modalidades ofrecen beneficios distintos y la elección dependerá de tu situación personal y tus objetivos. La terapia individual se centra exclusivamente en tu persona, mientras que la terapia de grupo ofrece un entorno de apoyo y conexión con otros. Aquí te presentamos una tabla comparativa para ayudarte a entender las diferencias: Característica Terapia Individual Terapia de Grupo Enfoque Personalizado y profundo en problemas específicos. En problemas comunes, se aprende de las experiencias de los demás. Confidencialidad Totalmente confidencial entre el paciente y el terapeuta. Requiere la confianza del grupo, que debe mantener la confidencialidad. Costo Generalmente más elevado por sesión. Más accesible económicamente. Apoyo Apoyo exclusivo del terapeuta. Apoyo del terapeuta y de los demás miembros del grupo. Ritmo El paciente marca el ritmo de la terapia. El grupo determina el ritmo de las sesiones. La terapia individual es ideal si buscas un espacio privado para abordar temas muy personales, traumas o si necesitas un enfoque intensivo. La terapia de grupo, por otro lado, es perfecta si te sientes aislado o si tus problemas se relacionan con las relaciones interpersonales. El hecho de saber que no estás solo y de aprender de los demás puede ser increíblemente sanador y empoderador. Cómo saber cuál necesitas La pregunta más importante no
¿Qué es la depresión postparto? ¿Por qué me siento así?

La depresión postparto es algo que va más allá de los sentimientos habituales de preocupación o dudas que surgen en las madres, especialmente las primerizas. Seguro que todos hemos escuchado que tener un bebé es una experiencia que cambia la vida; por tanto, es normal que esta experiencia venga acompañada de emociones y la sensación de responsabilidades que pueden resultar abrumadoras. Esto es algo lógico ante un nuevo periodo que se abre en la vida de la madre. Sin embargo, si estos sentimientos llegan a expresarse como una tristeza y sentimiento de soledad extremada. Si incluyen severos cambios de humor con frecuentes ataques de llanto, quizás debamos acudir a un especialista para que nos asesore ante la posibilidad de enfrentarnos a una depresión posparto. Te puede interesar: Causas y síntomas de la encopresis infantil. Melancolía postparto y depresión postparto Algunos de los síntomas de la depresión postparto coinciden con lo que se conoce como melancolía postparto (a veces referida por su denominación en inglés: baby blues). Es importante poder diferenciarlas bien y un especialista podrá orientarnos en cualquiera de esas dos condiciones. Se suelen considerar tres tipos diferentes de trastornos del estado de ánimo posparto: La melancolía posparto afecta entre el 50% y el 75% de las personas después del parto. Quien está experimentando una melancolía posparto, tendrá episodios frecuentes y prolongados de llanto sin razón aparente, tristeza y ansiedad. La condición generalmente comienza en la primera semana (de uno a cuatro días) después del parto. Aunque la experiencia es desagradable, la condición generalmente desaparece en dos semanas sin tratamiento. Lo mejor que se puede hacer es buscar apoyo y asesoramiento, ya que con la colaboración adecuada esta condición remite fácilmente. Depresión post-parto La depresión posparto es una afección mucho más grave que la melancolía posparto y afecta aproximadamente a 1 de cada 7 nuevos padres. Para quien ha tenido depresión posparto antes, el riesgo aumenta a un 30 % en cada embarazo. Pueden experimentarse altibajos alternos, llanto frecuente, irritabilidad y fatiga, así como sentimientos de culpa, ansiedad e incapacidad para cuidar del bebé o de la propia persona. Los síntomas varían de leves a graves y pueden aparecer una semana después del parto o gradualmente, incluso hasta un año después. Aunque los síntomas pueden durar varios meses, el tratamiento con psicoterapia o antidepresivos es muy eficaz. La depresión posparto no solo afecta a la persona que da a luz. También puede afectar a los padres sustitutos y adoptivos. Las personas experimentan cambios hormonales, físicos, emocionales, financieros y sociales después de tener un bebé. Estos cambios pueden resultar en causar síntomas de depresión posparto. Psicosis posparto La psicosis posparto se muestra como una forma de extrema gravedad de depresión posparto y requiere atención médica urgente. Es una condición poco frecuente que afecta solo a 1 de cada 1000 personas después del parto. Los síntomas generalmente ocurren después del parto y suelen ser severos. Esta sintomatología muestra agitación con confusión y sentimientos de vergüenza o desesperación. También muestra insomnio, con delirios o alucinaciones e hiperactividad. Esta condición requiere atención médica inmediata. El tratamiento habitual puede implicar hospitalización y psicoterapia con medicación. Síntomas de la depresión postparto Algunas personas se sienten avergonzadas por sus síntomas o sienten que son malos padres por sentirse así. La depresión posparto es extremadamente común. Es importante saber que este tipo de sentimientos no implican nada relativo a la valoración de la personalidad de quien lo padece, es un trastorno que se puede tratar y en absoluto significa que se sea una mala persona. Los síntomas más habituales de la depresión postparto son: Sentirse triste, sin valor, sin esperanza o culpable. Preocuparse excesivamente o sentir nervios. Pérdida de interés en pasatiempos o cosas que antes se disfrutaban. Cambios en el apetito o no comer. Pérdida de energía y motivación. Problemas para dormir o querer dormir todo el tiempo. Llorar sin motivo o en exceso. Dificultad para pensar o concentrarse. Pensamientos de suicidio o desear la muerte. Falta de interés en el bebé o sentir ansiedad alrededor del bebé. Sentir que no se quiere al bebé. ¿Afecta esta depresión al bebé? Los hijos de madres con depresión posparto pueden tener más probabilidades de desarrollar problemas para dormir y comer. También pueden llorar más de lo normal y experimentar retrasos en el desarrollo del lenguaje. Es esencial no dejar una depresión postparto sin tratar por un especialista. Tratamiento para superar la depresión postparto La depresión posparto se trata de manera diferente, según el tipo de síntomas y su gravedad. Las opciones de tratamiento incluyen medicamentos contra la ansiedad o antidepresivos. La psicoterapia ha mostrado ser un tratamiento efectivo con capacidad para prestar apoyo emocional y resolver las conductas problemáticas. Durante la terapia, el paciente habla con un terapeuta especializado o un psicólogo para aprender estrategias que pueden cambiar la forma en que la depresión le hace pensar, sentir y actuar. De este modo pueden operarse cambios graduales en la conducta, y el paciente se convierte en agente activo de la solución de su problemática. Debe contarse siempre con la ayuda de especialistas y nunca automedicarse. Instituto Somos, te asesoramos Si crees que necesitas ayuda o padeces de depresión postparto o alguien de tu entorno, cuenta con profesionales capacitados, si necesita más información sobre este tema no dude en consultarnos.
Cuáles son las señales que pueden indicar una depresión

La depresión es uno de los problemas mentales más frecuentes y repetidos en todo el planeta. Se trata de una enfermedad que, además, cuenta con varios tipos de depresión, como puede ser la distimia, el trastorno afectivo estacional, la depresión bipolar, el trastorno depresivo recurrente, la depresión psicótica, la depresión atípica o el episodio depresivo —que es el más común y frecuente de todos, con una duración de varias semanas o meses—. Y es que, tal como reflejan los informes e investigaciones en el sector… El número de personas que sufre a lo largo de su vida un episodio de depresión se sitúa en torno al 8% y el 15%. Es decir, unos 350 millones de personas sufren depresión en el mundo. En este artículo vamos a analizar cuáles son las señales de depresión —incluidos los síntomas de depresión leve, los síntomas de depresión grave y la depresión con síntomas físicos—, pero también vamos a explicar en qué consiste este trastorno mental y cuáles son los diferentes tipos de depresión —muy importante para poder llevar a cabo un diagnóstico efectivo y relacionar las señales de depresión con estos—. Te recomendamos que leas este artículo de Instituto Somos para conocer más sobre esta enfermedad mental que afecta a una gran parte del planeta. ¿Qué es la depresión? La depresión es un trastorno mental que causa un sentimiento de tristeza constante en las personas, así como una falta de interés por prácticamente cualquier actividad. Las personas que padecen depresión se sienten constantemente tristes, tienen sentimientos de culpa, una autoestima baja, falta de concentración y trastornos en el sueño o el apetito. Además, de encontrarse constantemente cansadas. Las causas de la depresión son muy variadas y afectan de manera distinta a cada persona, puesto que no todo el mundo reacciona de la misma manera ni el cerebro procesa la información por igual. Por lo general, el origen de la depresión se asocia con personas que viven en una atmósfera familiar negativa, también otras situaciones que provocan mucho estrés, como la pobreza o la violencia. En estos entornos las señales de depresión se hacen más palpables. La depresión se produce generalmente por la interacción de unos determinados factores biológicos con factores psicosociales —como son las circunstancias estresantes— y factores de personalidad. Algunos estudios apuntan a que la depresión es más común en mujeres, así como también en personas menores de 45 años. Tipos de depresión Como comentábamos en la introducción, podemos distinguir varios tipos de depresión. Algunos de estos trastornos mentales son mucho más difíciles de identificar, como es el caso del trastorno depresivo persistente o distimia —ya que suele ser confundida con la tristeza o la desgana y los síntomas de depresión se entremezclan con los de estas últimas—. Estos son los distintos tipos de depresión: Episodio depresivo: El episodio depresivo es uno de los más comunes. Estos suelen tener una duración de varias semanas o varios meses. Los síntomas de depresión comienzan a manifestarse en unos pocos días. Trastorno depresivo recurrente: Ocurre cuando un episodio depresivo se convierte en algo recurrente. Distimia: En este trastorno predominan los síntomas de depresión leve en comparación con el trastorno depresivo recurrente. Es un trastorno persistente que, por lo general, suele iniciarse durante la adolescencia y durar años. Si los síntomas de este trastorno se entremezclan con episodios depresivos se diagnostica una depresión doble. Depresión bipolar: Se trata de un trastorno severo. En este caso los síntomas de depresión grave se manifiestan con episodios depresivos y maníacos. La manifestación de los síntomas maníacos se relaciona con hiperactividad, irritabilidad, disminución del sueño o inquietud, entre otras. Depresión psicótica: Se trata de un trastorno serio con síntomas de depresión graves. El paciente suele experimentar delirios relacionados con sentimiento de culpa desproporcionados —como sentir que no vale para nada— o psicóticos —como miedo excesivo a arruinarse o a perder sus bienes—. Depresión atípica: El problema de este tipo de trastorno es que se experimentan síntomas de depresión leves, similares a los de una depresión típica. Ahora bien, en este caso, los pacientes sienten una necesidad de comer en exceso, así como de dormir —hipersomnolencia—. Trastorno afectivo estacional: Muestran los mismos síntomas de la depresión atípica, pero de manera puntual. Señales de depresión en una persona Son varios los síntomas que podemos identificar cuando se habla de una depresión —o señales de depresión—. Ahora bien, debes tener en cuenta que dependiendo del tipo de depresión estos pueden variar, pudiendo diferenciar incluso en la depresión síntomas físicos. Si nos centramos en los síntomas generales, los que afectan a la mayoría de los pacientes que padecen este trastorno, nos encontramos los siguientes. Estos son: Tristeza: Los pacientes deprimidos son personas que siempre se encuentran tristes, o en la mayoría de los casos. Sus estados de ánimo pueden variar entre un día y otro, estos pueden ir acompañados de llantos o simplemente de imparcialidad. Los pensamientos suelen ser repetitivos y se centran en sentimientos de desesperanza o abandono e, incluso, pensamientos repetitivos de muerte o suicidio. Falta de interés: La falta de interés es otro de los síntomas de depresión más comunes. Entre ellos se encuentra la falta por encontrar algo que les llame la atención. No suelen tener ganas por hacer nada ni motivaciones, sumado a una dificultad para concentrarse. Cansancio extremo: Este síntoma tiene que ver con la pérdida de la vitalidad y con la falta de energía. El mismo puede hacerse visible, también, con movimientos lentos y una inactividad en las actividades usuales. Cambios en el apetito: En este caso, podemos encontrarnos con los dos extremos. En una depresión común, la persona suele experimentar una falta de apetito, mientras que, en una depresión atípica, los pacientes suelen excederse a la hora de comer. Estados de ánimo irritables: Los estados de ánimo irritable forman también parte de la sintomatología de la depresión, concretamente en depresiones del tipo psicótico o bipolar. En este caso, también encontramos a pacientes que se caracterizan por realizar movimientos rápidos y exagerados.
Distinguir la tristeza de la depresión

¿Por qué nos sentimos tristes? La tristeza es una emoción normal del ser humano, es incluso sano que en algunas ocasiones nos sintamos tristes por algo que hemos perdido o por alguien a quien echamos de menos. La tristeza se expresa por medio del llanto, cuando vemos a una persona llorar nos enternece y enseguida la queremos consolar, para que calle y se calme, pero en algunas ocasiones las personas han expresar su dolor, su rabia y sus frustraciones a través del llanto (es su manera de desahogarse o de sacar hacia fuera sus emociones reprimidas) Por lo tanto consideremos la tristeza como una expresión natural del alma, dejemos pasar esta emoción y no nos regodeemos en ella, no podemos apreciar la belleza de un día soleado si no hemos tenido un tiempo nublado. ¿Cómo distinguir la tristeza de la depresión? Si pasan dos semanas o más y sigues triste, sin ganas de hacer nada , pierdes peso , no duermes y te sientes fatigado , disminuye tu concentración y te pasan por la mente ideas suicidas , esta sintomatología nos estaría mostrando según el DSM-IV síntomas que estarían más acordes con un trastorno del estado del ánimo , en este caso podemos hablar de una depresión reactiva o endógena. La diferencia fundamental entre tristeza y depresión, es que en la depresión las personas se sientes hundidas todos los días, no viven los días, viven matando los días, mientras que la tristeza se produce por un corto periodo de tiempo, es una emoción momentánea y pasajera. No es lo mismo percibir y sentir que todos los días son grises, que algunos días están más nublados. Pero ¿Cuándo he de acudir a un psicólogo? Tenemos que saber que la tristeza es uno de los síntomas de la síntomas de la depresión, pero tener este solo síntoma no quiere decir que tengamos un trastorno, para ello es necesario que se den cinco o más síntomas para que pueda diagnosticarse como trastorno del estado de ánimo. Una persona que sufre de depresión presentará los siguientes síntomas según el DSM-IV. La persona esta sumida un estado intenso de tristeza durante todo el día y durante el periodo de dos semanas como mínimo. Se encuentra en un estado de anhedonia todo el tiempo, ha perdido el interés por todo lo que antes le gustaba. Ha perdido peso, sin hacer ningún tipo de régimen o por el contrario aumenta de peso, ya que como mucho más de lo que comía. Agitación o elantecimiento motor. Insomnio o hipersomnia (casi no duerme o se pasa el día durmiendo). Sentimientos de culpa, pensamientos negativos de valía y autosuficiencia, devaluación de si mismo. Fatiga, perdida de energía. Disminución de su capacidad de concentración, de atención y de su capacidad de decisión. Pensamientos recurrentes de muerte o ideación suicida. En algunas ocasiones también sucede que hemos leído estos síntomas en Internet o en una revista y creemos que los sufrimos, lo mejor para salir de dudas es que acudas al psicólogo, en el “INSTITUTO SOMOS”, evaluamos y diagnosticamos en el mismo día y decidimos si necesitas un tratamiento psicológico o si por el contrario esto es algo pasajero y que te pasará pronto.
Depresión; diagnóstico Cáncer de mama

Cualquier tipo de experiencia dolorosa marca en la vida, algunos de nosotros hemos pasado por ellas, la vida que rutinaria sigue su monotonía un día cambia, y todo nuestro mundo aparentemente controlado se desmorona a nuestro alrededor. Tan solo tenía nueve años cuando mi hermana de tan solo once meses se puso enferma, por un simple virus que mutó a una fuerte deshidratación unido a un inexperto médico que acababa de llegar al pueblo, ella acabó en el hospital y después de once días en coma le dijeron a mi madre que no podían hacer nada por ella. La trajeron a casa para morir, pero se salvó, y pasamos 18 años cuidándola, según algunos informes médicos ella tenía el síndrome de Rett, ella no podía moverse , ni hablar , ni comer por ella misma , todo se lo teníamos que hacer nosotros , sobre todo mi madre y yo. Yo tenía 9 años y de la noche a la mañana tuve que convertirme en la adulta que no era y cuidar de mi hermano de 8 años y de mi hermana de 2 años, una niña cuidando de niños. Al principio estaba tan grave que varias veces prepararon su funeral, a veces todavía sueño que no se ha muerto y vuelvo a revivir de nuevo esos confusos días en los que no podía entender nada, pasé mucho miedo, y rezaba todos los días para que se curase, creía en los milagros, supongo que era una manera de soportar el dolor . Este relato real como la vida misma lo comparto con vosotras, las mujeres que estáis sufriendo sobre todo el terrible y temible cáncer de mamá o cualquier tipo de cáncer y por los familiares que estáis a su lado y no sabéis como podéis ayudarlas. No pretendo con esto, victimizarme, ni llamar la atención con mi relato, lo que si pretendo es que sepáis que comprendo vuestro dolor y el de vuestros familiares. Esto es solo una etapa más de tu vida Cuando una enfermedad entra en la casa de cualquier familia, toda la estructura familiar sufre una desestructuración, en mí caso concreto, los hermanos hicimos una piña y aprendimos a ayudarnos cada uno haciendo lo que podía o sabía. Por otro lado aprendimos a valorar las pequeñas cosas de la vida , ya que al ver a mi hermana invalida , nos dimos cuenta que nosotros podíamos caminar , hablar , hacer cosas y pensar, todas aquellas cosas que ella no podía hacer por ella misma. Aprendimos a ser humanos y humildes y todos los días, dábamos las gracias de que estuviese con nosotros compartiendo nuestras vidas. Y es por eso y por las personas que aquí tratamos aquejadas de cáncer u otras enfermedades que es muy difícil llevar esta situación, ya que por más que queramos no nos podemos meter en su piel, pero sí que podemos acompañarlas y podemos comprender su dolor, ya que vuestro dolor, es nuestro dolor. No hay nada más agradecido que estar junto a una persona que está sufriendo , quizás una de las cosas más importantes que tenemos que hacer es escuchar , mejor dicho saber escuchar , en silencio , sin interrumpir lo que nos están contando. Muchas veces, incluso los psicólogos no sabemos qué decir, ya que cualquier comentario puede ser mal interpretado por la sensibilidad en la que se encuentra el otro. En esos duros momentos es mejor asentir en silencio y dejar que siga el proceso de manera natural, sin forzar nada, que hable solo de lo que quiera hablar, también hay que darse cuenta que habla el dolor, o la rabia, o el resentimiento y que son emociones que son normales que las exprese y que es bueno que las exprese, esto forma parte de su catarsis. Cuando una persona pasa por el cáncer, pasa por diferentes etapas o fases, todas ellas desconcertantes y dolorosas ya que sienten mucha angustia, los miedos las atenazan, y al estar tan bajo su sistema de defensa sufren depresión. Por otro lado hay que ayudarlas cuando si se tienen que someter a sesiones de radioterapia o quimioterapia a que intenten recuperar su autoestima que algunas de ellas sufren con la pérdida del cabello. Si han sufrido una mastectomía, ayudarlas aceptar la pérdida de su seno, realizar con ellas un duelo, ya que ha perdido una parte de su cuerpo que representa su feminidad y si para ella es importante, animarla a que se someta a una intervención quirúrgica para su reconstrucción. Por otro lado tratar a los otros miembros de la familia para que la estructura familiar muchas veces sostenida por la madre, no se desmorone y sus miembros puedan realizar funciones o labores que no estaban habituados, en los hijos les ayudan a madurar. Como bien he relatado al principio , no es fácil , pero desde luego a mí personalmente me sirvió para ayudar a las personas que están pasando y pasan por experiencias similares .
